abril 16, 2013

Arleth de la Garza 4


Junio 24, 2012

¿Para qué pedí regresar a la Ciudad de México? Pude quedarme con mi madre en Veracruz (sigo sin saber la razones que la orillaron a ir a esa ciudad) hasta pude haberle pedido al Cardenal me llevase a Monterrey antes de que me presentara con Alejandro ¿me habría llevado con él? ¿Realmente hubiera querido eso? ¿o solo es un pensamiento de una chiquilla asustada que busca a sus abuelo como refugio del castigo de su madre? pero la ira del abuelo es terrible y mi madre, pues ella sabe no recibirá palabras de respeto de mi parte, no uno verdadero al menos... ¿para que regresé? ¿es lo suficientemente grande para que no coincida con mi familia mortal? espero que sí.

Lo que sí se es que el estar junto a Alejandro me ayuda a pensar, aclara mis pensamientos y da orden a mi cabeza, un orden que necesitaba, el que yo conocía de hacer planes, fijar metas, hacer algo activamente que me llevara a una meta... y no solo la contemplación y estudio de los Lancea, al menos de los que conocí antes que al Cardenal... pero ¿por qué hablo de él como si lo conociera? lo he visto una noche y el resto son los relatos que de él he escuchado, por lo que se en estos momentos podría estar flagelándose o quemándose con hierros al rojo, no entiendo ese afán de mortificar la carne, pero sí entiendo el afán de sentir. ¿Me hace menos monstruo querer sentir de nuevo, dejarme llevar como lo hacia cuando vivía y me lo permití?

Las cosas toman su cause y su nivel, recibí una carta, una carta dirigida a la Senescal de la Ciudad de México, supongo que ya es oficial en Monterrey, ya no hay marcha atrás hay cosas por hacer, una ciudad que ayudar a dirigir y un culpable al que buscar. Es bueno tener una meta.

Ave Longinus, guía los pasos de esta condenada para que cumpla la voluntad Divina

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