agosto 04, 2009

Teresa de Jesús

A estas alturas ya todos sabrán que soy católica medianamente siguiente de la tradición y sus ortodoxias, pero como buena hija de escuela de monjas mi cinismo puede ser más fuerte... cuando entré al colegiod e monjas yo contaba con 9 añitos y tenia todas mis esperanzas en ser una persona normal con amigas y todo eso, pero rápidamente (como a los 30min. de haber empezado el primer día de clases) me di cuenta que eso no seria posible a menos que cambiase mi forma de ser, desconozco si por necedad de no hacer caso a las exigencias sociales o simple lealtad a mi forma de ser ni cambié ni tuve amigas (ok, una y la más querida...miss you so much Pao) pero sí conocí a una gran persona, una mujer medio extraña llamada Teresa de Ahumada (que debia de ser Cepeda, pero por honor a su madre se decide colocar el apellino materno en primer lugar) esta buena mujer necio en 1515 y como su madre era bien católica la niña leia historias de santos y como en la infancia somos muy impresionables la niña decidió que debia ser martir, así que un buen día convence a su primo Rodrigo (compañero de juegos y travesuras) de escaparse de las murallas de Avila y dejarse matar por los moros, un tío suyo lo evita por los pelos... no los atosigaré con la biografia de esta chica que se convirtió en santa y luego en doctora de la Iglesia, pero sí pondré uno de sus poemas más célebres (ya saben que a finales de la Edad Media -recuerden que nació en España ahí el renacimiento tadó en llegar- les encataba eso de escribir en versos)

Vivo sin vivir en mí,
y de tal manera espero,*
que muero porque no muero.

  Vivo ya fuera de mí
después que muero de amor;           5
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puse en él este letrero:
que muero porque no muero.           10

  Esta divina prisión
del amor con que yo vivo
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión             15
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

  ¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros           20
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.           

  ¡Ay, qué vida tan amarga           25
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga.
Quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,             30
que muero porque no muero.

  Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo, el vivir
me asegura mi esperanza.             35
Muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

  Mira que el amor es fuerte,
vida, no me seas molesta;            40
mira que sólo te resta,
para ganarte, perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero,
que muero porque no muero.           45

  Aquella vida de arriba
es la vida verdadera;
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva.
Muerte, no me seas esquiva;          50
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

  Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios, que vive en mí,
si no es el perderte a ti            55
para mejor a Él gozarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.
P.D Y si alguien se burla de la escultura más clásica de esta buena mujer "Teresa en Éxtasis" le cae la maldición gitana, que con mi teresita nadie se mete...jejeje y aquí tienen una pequeá prueba de mi gran fanatismo reliogioso