abril 16, 2013

Arleth de la Garza 1


Junio 10, 2012

He regresado a mi querido DF, la capital de país, donde la vida política y cultural de México se coronan sobre el resto del país (y luego porque nos dicen chilangos y nos ven mal)... regresé después de un año de ausencia y veo que nada ha cambiado, eso me da un falso sentimiento de confort como si mi vida (jajajajaja vida) no hubiera sido metida en una licuadora y convertida en algo diferente, por usar una palabra elegante -¡hey!, momento, yo no escribía así.

Hace un año no escribia en estas páginas, lo único que decidí guardar de la vida que tuve, otros santificados me dicen que deberia deshacerme de este y los demás diarios, no lo haré, no en mucho tiempo, no mientras una parte de mi sea Amanda Vidaurri y no Arleth de la Garza (recuerdo los respingos de nariz de mis compañeros en la escuela cuando nos pasaban lista y decían: Vidaurri de la Garza, Amanda).

Pero ¿qué pongo?¿qué escribo? no es como si ahora ponga: "hoy mandé al demonio eso de la castidad hasta el matrimonio y dije ¿por qué no?, es decir, Mauricio está super bien y me trae super hot" y que por culpa de la chacha mi padre se pusiera de todos los colores posibles (¿quién le dijo a la naca esa que podía esculcar mis cosas?), no estaré escribiendo de las rebeldías que hacía para que mi abuela pagara por todos esos comentarios venenosos que fue diciendo sobre mi madre (y que además, de una manera muy retorcida, resultaron verdad) mientras yo crecía... ¿sabes que diario?, al carajo, no puedo andar por la no-vida (que estúpido se lee eso) con miedos, si me equivoco ¿qué? me matarán -otra vez- tal vez me hagan un puto favor que yo misma no puede hacerme ¿me torturarán? pues que lo hagan, no puedo ir temiendo a mi propia sombre por todas las lunas que me quedan por ver -aunque sí sigo los consejos de algunos de mis hermanos, debería- pues bien diario, empecemos a contarte que pasó en esta noche que llamaron El Bautismo de Sangre -sí el padre Antonio estuviese en esta sociedad se vendría solo de ver la cantidad de formalidad que hay para todo-

Llegué a la ciudad sola, porque mi muy respetable señora (y madre, eso de que quien te parió y quien te convierte en vampiro sea la misma persona debería llenar volúmenes de psicología vampírica- perdón de vástagos, odian que se use vampírico... que rompe la mascarada, con tanto loco, ni quien se fije-) decidió que había asuntos mas importantes que recibir a su señor (algo así como mi abuelo ahora... que no se entere que le digo abuelo) y me mandó de mensajera sin mas que mi persona y ya, la noche anterior a la gran reunión preparé todo el atuendo, todo debía estar en orden, pero parecía puberta idiota en su primera cita "formal" ... primero pensé en ese vestido para el antro, negro -obvio- pegado y arriba de la rodilla, pero recordé a mi venerable señora diciendo:
-el cardenal Amadeo de la Garza (si no fuera porque estoy segura le tiene pavor que diria le brillaron los ojitos como a esas mocosas seguidoras del tal Justin Bibier) es un antiguo, y por tanto es un tanto conservador, usa rojo o negro, pero largo, no lleves pantalón (¿dónde se ha visto que una dama decente use pantalón para una entrevista con un Cardenal?) y cubre tu cabeza con pudor y señal de respeto... pues eso, que prepare el vestido largo, negro y rojo, un bonito velo negro de encaje, zapatillas a juego y el camafeo que me regaló la abuela en mis quince año (fiesta horriblemente cursi y regalo todavía mas, pero, miremos el lado positivo, sirvió de algo), desperté a la noche siguiente, me di un baño mas por costumbre que por necesidad, me vestí, intenté maquillarme -eso de que mi reflejo sea borroso es verdaderamente una tortura para la vanidad- y de los malditos nervios olvidé arreglarme las uñas de los pies, lo bueno s que el vestido es largo y no se notó- pues bien llegué a la reunión y los nervios a tope, sumándole que eso de conocer vástagos nuevos me pone inquieta, y era mas que notorio ¿a quien debía de saldar ceremoniosamente?¿a quien de manera mas casual? ¿que pensaría de mi el cardenal?¿que diría de que su chiquilla no llegaría?

...y todo comenzó muy casual, la charada del Príncipe Garcidueñas fue magistral, muchos vástagos deben estar en sus refugios intentando recordar las palabras exactas que usaron cuando platicaron con él y pensando ¿qué impresión le habré dado?, el traidor cuyo nombre se no se nos ha prohibido mencionar, pese a todo merece mi respeto por su forma de encarar su destrucción final, de haber tenido yo ese valor no estaría aquí, porque el temor a la muerte es lo único que, creo, se comparte en la vida humana y la existencia como vástago, el cardenal Amadeo... estoy segura estuvo a un suspiro de morderme cuando le dije sobre la ausencia de mi respetadísma madre (odia que le diga así, prefiere mamá -como si lo mereceria- o señora-como si yo quisiera-) pero su molestia hacia ella fue mayor que su molestia hacia el mensajero y las formas se deben seguir, el mensajero es solo eso, un mensajero que no tiene la culpa de la misión que le encomendaron (claro, pude haber dicho algo a su favor, pero ¿para qué?), mi querido avus demostró su profundo descontento por esa terrible descortesía, él viajó desde Monterrey (aunque él la llama de una manera mas elegante) para verle y ella no se dignó a avisarle, eso es algo que no se hace con alguien como el Cardenal, los Lancea le temen y respetan, hablan de su ira, de la forma en que mantuvo su ciudad cerrada a todo y a todos, nada salia ni entraba de ella, como sus enemigos o desaparecen o son ajusticiados como ejemplo para los demás y lo hacen casi con devoción, saben que es viejo, mucho y guarda las formas como nadie.

Fuera como fuera, la noche terminó con grandes ganancias para mi: soy protegida del Príncipe (eso significa tendré los ojos de todos sobre mi, esperando a que cometa el más mínimo error) y por una trágica sucesión de eventos me veo elevada a su Senescal, la mano derecha del Príncipe (eso significa deberé tener los ojos sobre todos) mi palabra será ley cuando la de él falte y mis consejos serán atendidos... y mi madre ha quedado desacredita ante los ojos del Príncipe de Monterrey, porque aunque el se llame Cardenal todos sabemos que se encuentra al mismo nivel de Alejandro en posición

Que Longinus me ayude, que Dios me ayude, que esta ciudad y sus vástagos son ahora la carga que se ha colocado en mis hombros, que mi experiencia como mortal y mi breve existencia como vástago sirvan para que mis palabras ayuden al Príncipe (que se muestra afable y cortes y aunque no hay motivos para desconfiar de sus sinceras intenciones estoy segura hay capas mas profundas en su aceptación de la recomendación sobre mi nombramiento como Senescal)

Creo que sí deberé cambiar mi estilo al escribir, mas parezco la estudiante nueva que desea ser la consentida del profesor, sea él Alejandro o mi avus, que la mano derecha del Príncipe de la Ciudad de los Palacios... deberé escribir al Cardenal buscando su guia y consejos, deberé escuchar las palabras de mi Príncipe (y lo mas sensato será  confesar, en lo mas privado posible, los pocos, poquísimos años de vida -y debo quitarme esa costumbre de decir vida-  que poseo) y aprender rápido, muy rápido, que esos blasfemos del círculo de la bruja pueden ser un peligro para el status quo a menos que se les muestre lo errado de sus caminos, en sus corazones la fe es fuerte, solo mal encaminada representarán una amenaza a considerar.

Terminemos la noche, solo un corte en la muñeca, como cuando vivía y necesitaba mas que una ducha fría para calmar mi necesidad por algo de intensidad... la ventaja es que ahora no queda cicatriz.

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