abril 16, 2013

Arleth de la Garza 11


Septiembre 30, 2012

Estas noches lejos de ti han sido un sufrimiento enorme, tan lejos de tu sangre, de tus caricias, de tus garras, de como me destrozas para hacerme tuya... de como desgarro tu piel y dejo cicatrices par demostrar que eres mio... sí hubo un momento donde nos dejamos llevar, donde la pasión y el deseo nos guío, pero sin ti no fue lo mismo, fue como cuando viva lo buscaba y solo había vacío. Mi ángel caído no debería alejarme de ti, no es justo.

Monterrey es una cuidad peligrosa, mucho, mas de lo que yo creía y sin embargo hay orden entre los vástagos hasta cierto nivel; aunque es un hecho que la ruptura de las tradiciones aquí no es tan flagrante ¿abrazar a alguien en un lugar lleno de mortales? ¿sin los rituales tradicionales? quiero creer que el castigo para Nicole existirá, espero que mi respetado avus no ceda por el aprecio por la familia, las tradiciones están ahí para ser respetadas y mas para quien rige la ciudad.

Mi sangre fue dañada por orden, dice la que deseaba destrozarle, del Primer Estamento de la Ciudad, pero, él dice no haber sido... por el bien de Alejandro espero así sea, no seré mortal ya, pero las enseñanzas siguen ahí... y la familia siempre será la familia, solo la mima sangre puede dañarla.

Monterrey me mostró que lo que acá hacemos es un juego a pocos niveles y jugado de una manera burda... ahora regreso con poder sobre mi alianza y posibles aliados que buscarán el pode para la suya... que en esta ciudad no tiene valor ni fuerza, deberé aprovechar esa ventana para no quedar como quien asesta el último golpe pero sí como quien recibe el poder.

... Aurora, esta noche te arrebataron tu vida ahora perteneces a la noche, buscabas a tu hermano, ahora sabes que le ocurrió, lloro por tu vida perdida y te recibo en la Danza de la Muerte, que Dios te ampare y guíe en este nuevo camino y no olvides que es una condena sí, pero para realizar su misión divina.

Pronto te veré mi ángel caído, pronto estaré en tus brazos y beberé de ti y tu sangre saciara mas que mi sed y mi hambre... y ahora que el Cardenal lo sabe y no se a opuesto estoy mas tranquila por ti, quien me inspiraba mas temor ahora es mi cómplice.

Ya puedo ver las luces de mi Ciudad.

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