septiembre 01, 2008

85 años

Hoy mi abuelita cumple 85 años y no estoy con ella, y me siento la más chinche de las chinches... el primer año de mi vida lo pasé en su casa, pues en dónde vivo ahora estaba en obra negra. En esa casa mi padre creció, se enamoró, se desenamoró, rescató a su guitarra del fuego y creció junto a mi tío -que ahora es un gran escritor que olvida, a veces, de donde viene-. Esa casa que se hizo grande cuando los hijos se fueron y el esposo también, una casa donde los recuerdos de la juventud se mezclaban con las plantas y las escaleras y las risas de un pequeño que no creció, pero que se quedaron ahí por siempre...

Cuando cumplí 4 o 5 años se cambió a la casa de atrás (era una privada)era más pequeña y sin recuerdos, ahí se hizo una nueva vida: la vida de abuela, de jubilada que recibía a sus compañeras enfermeras y que me adoptaron en su grupo cuando cumplí 15 años (yo recuerdo eran 15, ahora solo quedan 2 o 3), la casa que estaba llena de tesoros para mi y que olía a tranquilidad, llena de violetas que parecían nunca acabarse y rompope en la vitrina. Donde me contó estuvo en la selección de basquetball cuando era joven y que no la dejaron ir a Canadá "pues ¿qué iba a estar haciendo una señorita decente hasta allá?", cómo trabajó en la fábrica de galletas Lara, las caminatas desde su casa (en lo que ahora es Pericoapa) hasta la Catedral cada domingo de la mano de su papá...

La de veces que intentó enseñarme a tejer y nunca lo consiguió, la ilusión que sintió cuando le pedí me hiciera mi vestido de Primera Comunión, todas la bufandas tejidas para todos los hijos y los nietos, los morrales que yo estrenaba cada seis meses en la escuela. El gusto con que me recibía cuando cada jueves la visitaba para comer cuando entré a la prepa y como poco a poco me fui convirtiendo en su mayor compañía y ella en la mía...

Mi abuela: la mujer fuerte que se enfrentó a su familia para casarse con el amor de su vida, la madre que vio morir a su hijo más pequeño, sin poder hacer nada; la que casi pierde las piernas en un incendio, la que entregó a su hija en la iglesia aunque no quería al marido, la abuela qué cuidó a la primer hija de su hijo cuando supieron que su corazón no estaba perfecto, la hija qué recibió a su madre y la cuido en sus últimos años aunque su madre la trató duramente, la amiga que vio como sus compañeras de trabajo iban dejando este mundo para reunirse con los que se adelantaron, la viuda que se enteró de la muerte de su marido al último...

La casa que yo conocí y donde me sentía tan feliz y en mi hogar cuando las cosas en casa no estaba bien ya no existe, una óptica compró la propiedad y la derribó, pero para ese momento ya no era la "casa de mi abue" pues una estúpida bola da sangre coagulada tuvo a bien viajar y hacer de esta mujer independiente y fuerte una mujer triste y dependiente, su casa se convirtió en un recuerdo que ahora a perdido su ancla real al no exixtir. Mi abuelita que siempre me llamo su consentida ahora esta lejos de aquí, en una casita de reposo muy linda con flores y pajaros, aire limpio y aroma a flores, quiero creer que parecido al lugar donde ella pasó su infancia.

Mi abuelita, "La Güera", fue basquetbolista, enfermera, alpinista, estuvo en los rios subterraneos, escribió en periodicos reseñas de alpinismo, hacía un pastel de atún para lamer el molde y tantas cosas más que ya no me quiere contar pues dice que no se acuerda, pero yo veo como no quiere acordarse. Esa abuelita mía que se conforma con una llamada telefónica de 10 min a la semana y que no quiere la visite pues no quiere que viaje 4 horas en camión "no sea te pase algo". Mi abuelita que siempre me ve dice que me veo delgada y le pregunta a mi papá si estoy comiendo bien, que no olvide darme mis centavos para algún antojo que tenga...

Para muchos no será sorprendete lo que hizo, para mi es un ejemplo de humanidad, siempre tuvo para los demás y a su manera de mujer educada a la antigua se reveló e hizo de su vida lo que quiso dándome un ejemplo enorme de vida, pero también me deja grandes enseñanzas de la crueldad del destino: ella que todo dio no tiene nada más que los recuerdos, un hijo que la quiere y adora pero no la ve pues está intentando rehacer su vida, como ella se lo pidio. Una nieta que sabe puede darle más pero que está muy ocupada viviendo su vida, como ella se lo pidió y una familia lejana que la visita cada semana pues es la tía querida por todos pero que ella aleja para no dar molestias.

7 X 2

Pues siguiendo el ejemplo del nunca bien ponderado Ninja Peruano pondré 14 cosas q me hacen sonreir... y no por q me de flojera escribir algo interesante (cosa q no suelo hacer, al menos no en este blog ) sino porq me parece una buen idea:

  1. Meterme a dormir con pijama y sabanas recien lavadas.
  2. El aroma del parque (cualquier parque) despues de llover.
  3. Pasar junto a una panaderia justo cuando estan horneando.
  4. Mis futuras vacaciones en Puerto Vallarta.
  5. Pedir por internet CD´s de Voltaire.
  6. Cuando Olocoon me abraza.
  7. Estampar a alguien en el Ogame.
  8. El helado de Chocolate.
  9. Descubrir q alguien subio a Youtube esa caricatura q me gustaba mucho.
  10. Cantar esa canción q me encanta a las 3:00am.
  11. Los peluches q no sean en forma de oso.
  12. Escuchar un LP y tener q darle la vuelta para seguir ala lado "B".
  13. Saber q serán mi regalos de Navidad (en septiembre) y aún así sorprenderme.
  14. Mi capa de estudiantina.