abril 16, 2013

Arleth de la Garza 14


Noviembre, 2012

Mi ángel: te extraño como nunca pensé extrañar a otro ser, te extraño más de lo que llegué a hacerlo por mi mortalidad las primeras noches... pero tenemos toda la eternidad para estar juntos, unas noches no serán mucha diferencia... aunque sí lo hará que sigas deseando su compañía a la mía.

No Arleth, ya no piensas en ello, déjalo de lado, tienes responsabilidades para con tu ciudad, para tu Cardenal y para ti misma. Sabes que lo que ha sucedido en noches pasadas no es por tu causa, pero sí debes resolverlo y debes iniciar por arreglar lo que Lucrecia no se atrevió a hacer: debes dejar que Amanda descanse en tu recuerdo solamente.

Tantas dudas, tantas preguntas y tan pocas noches que me has dado tu consejo mi avus, pero se que eso también se arreglará, como lo has dicho: Tenemos toda la eternidad... estas noches son solo una muestra de lo que me espera y una vez mas veo que una vez que Dios ha marcado el camino que debemos seguir no hay forma de evitarlo. Toda mi educación como mortal me condujo a lo que soy ahora, las fiestas, los abusos, el atentar contra mi existencia... todo ello fue escupir en las bendiciones que Él me dio.

Mi Requiem sigue y eso es lo importante, tedré mas noches para cumplir Tu voluntad y mas noches para que los vástagos vean que solo a través del orden y la unión podremos prosperar.

Ave Longinus! Que tus enseñanzas guíen mi camino y me den el conocimiento necesario para cumplir el destino que se tiene destinado para mi.

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