abril 16, 2013

Arleth de la Garza 10


No puedo expresar en palabras todo el descontento, la molestia y la indignación que siento en este momento, en verdad ¿son tan estúpidos? ¿no han leído nada? cualquier humano que ha planeado algo así lo supo hacer... discreción ante todo, no te levantas contra el orden establecido sin saber con quien cuentas. ¿En verdad creen que no lo se? ¿creen que no se quien habla desde las sombras contra el principado? deben saber que todavía hay fieles a Alejandro...

Llegó un ancillae o un antiguo, no lo se, debí haberme acercado, pero, tal vez no era lo mas indicado, no lo se... debí escuchar que palabras de veneno esparció y escupió, pero su espectáculo sirvió de algo, los verdaderamente fieles se mostraron, los tibios se mostraron, los cobardes y los fieles a sus ideales. Creo me apresuré al interceder por ellos, debí guardar silencio dejar que los destrozaran, lo merecían, pero entre ellos estaba mi sangre y ella fue la que me hizo actuar.

De mi sangre no me sorprende, su espíritu lo lleva a ir con el viento, fue leal a sus principios, no estaré de acuerdo con ellos en algunos aspectos pero es leal a ellos, el pequeño Ordo cambió por un berrinche, por no ser atendido en sus caprichos, esperemos que entienda o su maestro pagará (y su cuenta es cada vez mayor) y la pusilánime que se arrastra por conveniencia, hace un mes rogaba un lugar en la corte, ahora, aparece uno al que ella teme y levanta la voz pues hay alguien que golpee por ella.

La división es cada mas clara, y tristemente inevitable, debo hacer algo para que los vástagos estén unidos, debo hacer algo para que la ciudad esté unida, no puede llegar un antiguo y así como así desbandar a la ciudad... pero él no escucha, presta oídos pero no escucha, olvida que trata con vástagos jóvenes que consideran cualquier acto como una afrenta personal y directa contra sus libertades.

Debo pensar muy bien mis movimientos, debo meditar muy bien mis palabras, debo ser humilde y aceptar mis culpas, debo entender que la política es un camino que me aleja de mi misión, pero que, tal vez esté en mi camino para cumplir el deseo divino.

Mi ángel caído, se que no me abandonarás, se que en ti puedo confiar y te seguiré hasta sus últimas consecuencias, sigo sin poder agradecerte lo suficiente el que me mostraras de tantas formas lo magnífico del abrazo, el monstruo que soy y que sin importar que tan humana pueda lucir ya no lo soy... las noches a tu lado son un oasis que me da fuerzas para seguir con mi condena.

Ave Longinus!

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