febrero 11, 2012

Titila

Cuando yo era muy pequeña solía ser melosa y melancólica, soñando despierta en esas historias que mis primeros libros me contaban, en esas historias que la tele me mostraba y las que la radio o los LP´s me narraban. En verdad yo soñaba mucho, no porque hubiera mucho problemas en casa o fuese una niña infeliz, soñaba porque me gustaba (y bueno, sí un poco para fugarme de las cosas que no me gustaban de mi alrededor) y una de esas caricaturas con las me gustaba soñar era Titila, esta es la historia de una islita donde viven una especie de duendes que viajan fuera de la isla en un  búho (llamado Olaf -o lago así-) y que llegaron a la casa de una niña que vivía casi sola (la cuidaba su institutriz) con su gato, gustaba de leer y tocar el piano, lo mismo que a mi... pasé años buscando la introducción en español de la cari y por fin la encontré.



Yo se que es muy cursi, pero me gustaba tanto y quiero compartirla para iniciar mi regreso

y lo que nadie se preguntaba: ¿dónde he estado?

Estos últimos meses no puse nada, ni siquiera me molesté en hacer un recopilatorio de Noche de Brujas o Navidad o Año Nuevo y hay una muy buena razón para ello: empecé a trabajar, o algo así. Verán, como ya saben soy una humanista, estudié una carrera que tiene mas que ver con el quehacer humano que con las ciencias duras y en este país quemarse los ojos durante años en una licenciatura de esas no deja muchas opciones para trabajar (de haberlo sabido estudio algo que sí dejara, como, no se, Antropología, conozco mas antropólogos empleados que estudiantes/pasantes/egresados de la carrera que yo cursé, pero esa es otra cosa) así que decidí que ya había pasado mucho tiempo en un estado semicataléptico dónde no salia mucho dejen y de casa, de mi habitación, y decidí regresar a mi muy amado MNC, esas piedras y su vieja historia, esas piedras que tanto quiero, esas piedras que están tan abandonadas... pero no pude regresar como yo quisiera, no hay paga, solo hay una esperanza de que terminado el año electoral y la tempestad y las aguan bajen encuentre un huequito donde me paguen por hacer lo que me gusta (no pido millones, ni siquiera muchos miles, los suficientes para que si yo estuviera soltera pudiera pagar mis gastos viviendo con roomie o en casa de mi padre) en un lugar que merece mucho amor. 

Y eso he estado haciendo desde Septiembre del año pasado y si yo pensaba que ya era un lugar divertido ahora lo ratifico, algunos personajes siguen, otros ya no están en el museo (pero los sigo frecuentando) y otros mas definitivamente desaparecieron de la fas de la tierra. Los que siguen son: el Profesor, el Niño Gordo y Loga; los nuevos son el Wachiturro, la que se viste bonito, tabercio, la profesora (que deberia llamar Doctora por su título académico) y muchos mas que iré presentando conforme sea necesario, por el momento digo adió con la promesa de retomar un ritmo decente de entradas contando todo lo que pueda.