diciembre 16, 2008

Hace tiempo y hace mucho I

En el espíritu de la época y sintiéndome un tanto melancólica les daré unos regalos navideños, estos regalos es lo que les puedo dar sin tener que atravezar al Atlántico o la frontera o el país y esto es historias de mi vida; pero debo advertirles que no son muy aventureras o especialmente algo, simplemente son.

Empezaré con mi primer gran salida a un antro. Esta historia empieza un año antes de que el gran suceso fuese: corría el año de 1996 las olimpiadas en Atlanta habían apestado, yo acababa la secundaria (con un promedio nada respetable para una becada por la escuela, pero ya ven ir a la capilla del colegio hace maravillas por tu reputación frente a las religiosas que deciden esas cosas) y entraba la prepa, sip a la gloriosisima Prepa 6 (la que está en Coyoacán) en el turno vespertino, el año fue realmente una perdida de tiempo en lo académico: no aprendí mucho, mi grupo me odio pero hubo cosas buenas: obtuve grandes amigos (de los cuales todavía siguen en mi vida cuatro) y me conseguí un galán digno de toda estudiante de colegio de monjas: rebelde sin causa, rockero, mata larga, gabardina de cuero, etc....

Día tras día en este mi primer año de prepa pase más tiempo en El Jarocho, o en algún salón matando clases, o en El Lagartijero riéndome de los borrachos que en mis clases; obvio a final de año eso se vio reflejado en mis 4 exámenes exentados (de las 13 materias) y dos extraordinarios, como en esos años la UNAM todavía usaba el sistema MB-10, B-8, S-6, NA-5, NP -- calculo que mi promedio habrá sido de un miserable 6.5 así que el resultado fue un castigo memorable: no salidas en todas la vacaciones e ir a un maldito curso de regularización dos horas al día tres días por semana durante 1 mes; la verdad lo de las salidas no me pudo importar menos, yo no salia ni a la esquina por dos motivos: no tenia con quien y no me gustaba (¡oh la juventud!) , pero el destino es cruel y gusta de reírse de nosotros, a mediados de las vacaciones de verano de 1997 llama la que considero mi mejor amiga -aunque nos veamos una vez cada dos años- que venia al Defectuoso desde Monterrey a celebrar sus 16 veranos y que me invitaba a la celebración, obvio yo dije ¡pero claro que sí, no me lo perdería por nada! olvidando el castigo impuesto, en la noche que llegó mi padre de un día horrible en el trabajo (en serio nunca, pero nunca trabajen en algo que tenga que ver con reforma agraria) lo abrace, le preparé la cena y le solté la petición de salida... su respuesta fue: -te dije que no salidas, no me importa si es P. no sales. Yo chille y chille, le rogue, le suplique y nada de nada la decisión era determinate, no iba a salir hasta que empezara el siguiente curso escolar.

Al día siguiente resignadamente llamé para dar la mala noticia, lloré, mi amiga lloró pero su madre tomé el teléfono y me pidió el número del trabajo de mi apa, que ella lo convencia; que le dijo, no tengo ni idea y seguro el secreto morira con ellos pero en la noche yo tenía no solo permiso sino cita con centro comercial para comprar vestido el fin de semana antes del gran evento. Vestido comprado, instrucciones aprendidas, dinero en la bolsa, maleta para pasar la noche en casa de la abuelita de mi amiga.

La salida fue de lo más ñoña ahora que lo veo en perspectiva: fuimos al Sixtie´s (o como demonios se llame, soy melisma para esas cosas) acompañadas del tío de mi amiga (que en esos años tendría como 20 así que no contaba como adulto responsable) y la mamá de mi amiga que se hizo de la vista gorda de la mitad de lo que bebí. Llegamos al lugar como a las 10pm y salimos como a las 5am ya cuando estaban encendiendo las luces y quitando la música. En esas horas conseguimos ligarnos a dos de la banda que tocaba en vivo, complacieron cada petición musical que les hicimos, hacernos enemigas de dos viejas de uno 40 años (tal vez eran menos, pero para mi se veían de 40) que se sintieron ofendidas de que dos "chavitas" les quitaran a sus galanes y cada vez que entrabamos al baño ahí estaban esas dos hablado mal de nosotras diciéndole a la monita del baño que mejor ya se salían no fuera a ser que pensáramos que eran lesbianas, lo único que consiguieron fue que realmento lo creyesemos.

Al terminar la velada, hacía hambre así que recorrimos las calles de la Zona Rosa en busca de comida, encontramos un carrito de jochos lo medio vandalizamos (y digo medio por que solo vimos famélicamente al tipo, que se asutó un poco y pagamos lo consumido) llegamos a dormir y la abuelita cortésmente me recordó que debía llamar a mi pa para avisar que habíamos llegado, así lo hice y obviamente lo desperté, me gruñó algo así como esta bien, luego paso por tí. Llamó a eso de la 1pm, que ya iba por mi, la abuelita le dijo que todavía no despertábamos y que si llegaba a las 4pm sería lo mejor.

Mi padre llegó en punto de 4pm, me pregunto que como me había ido, que si me había divertido y que ni se me ocurriera hacer lo mismo el próximo año, que si no salia con buenas calificaciones ni por petición del mimo Obispo me daba permiso.

Y esa es la historia de la primer salida a un antro, aunque no creo que ese lugar pueda ser considerado nada de antro, tuguirio ni "disco" pero para mi lo fue y se aguantan, por eso cada vez que voy a Mr. Kelly´s lo veo con un poco de cariño recordando los bonitos años de mi adolescencia.

1 comentario:

Oderfla dijo...

Gracias por tu regalo, Odile, me gustó mucho la historia. No entendí algunos localismos, así como con el sistema educativo de tu país, que desconozco totalmente, pero por lo demás se me hizo muy entretenido de leer.

¡Feliz Navidad!