febrero 19, 2009

Acotación de madrugada

¡Dios! hay días que extraño tanto a mis teresianas, fue una época maravillosa de mi vida. Es verdad que mis compañeras eran mas bien mala onda en terminos generales, pero debo recalcar que esos 8 años fueron increibles en mi vida.

Conocí que para ser un buen creyente no es necesario ser fanático, sino conocedor de su religión (sea esta la que sea), aprendí a viajar sola (desde apartar fecha y no olvidarla, hacer la maleta, no olvidar nada de regreso y lavar la ropa que me llevé). Aprendí y vi lo que era la pobreza real de nuestro país, donde $10 pesos son la diferencia entre que el niño asista a la secundaria o no, lo privilegiada que era (soy) de la vida que me tocó, etc...

A muchos de los que he ido conociendo les ha parecido una razón para burlarse de mi, a otros les parece que por ello mi juicio será subjetivo en torno a la religión ¿que no todos somos subjetivos en nuestra vida?.

Uno es el resultado de sus experiencias y puedo decir que mucho de lo positivo que soy se lo debo a mis queridas teresianas.

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