diciembre 23, 2008

Una del Metro

Hace como dos años, durante el verano yo iba muy feliz a visitar a Ahoranoimportaquien y para llegara a su casa debía tomar el Metro, sip esa lombriz naranja que los proletarios habitantes de la ciudad usamos, por esas fechas la linea 1 (la verde, la que llega a la Universidad) había tenido muuuuchos problemas, se quedaba parado entre estaciones y con el mendigo calor que había se recomendaba a los pasajeros viajar ligeros y con agua.. así lo hice y me subí a al metro y una imagen llamó mi atención: en el asiento reservado para mujeres embarazadas, viejitos, etc... había un gordo apestoso, sudoso y con manchas de grasa en la playera (del América by the way) haciendose el jetón, frente a él una mujer embarazada con cara de resignación; esta mujer era muy pequeña, tal vez llegaría al 1.45, lucia demacrada, y pese a su mega avanzado embarazo se veía muy delgada, contemplaba yo la imagen cuando el metro dio un enfrenon que hizo que el gordo casi se cayera y que la pobre embarazada también casi se cayera; como yo soy una buena persona en el fondo inicié el siguiente. dialogo con ella:

Yo
-¿disculpe, cuantos meses lleva?
Embarazada
-en dos semanas me alivio
Yo
-¿y por que no pidió el asiento?, es de los reservados
Embarazada
-es que luego me pegan o me gritan muy feo, además esta dormido el señor
Yo
-Ya veo... un momentito


Mi nivel de indignación llegó a las nubes, el pinche gordo se veía baste sanito y solo se hacia el jetón, además la precaria situación de la mujer hacia un riesgo tremendo que siguiera de pie con tanto problema que había tenido la linea, además el gordo me había caído mal, lo que hice después fue delicadamente y con la punta de mi dedito tocar el hombre del gordo jetón:

Yo

-disculpe caballero (esto con un volumen de voz alto para que la gente de alrededor volteara a ver y así avergonzar más al gordo) ¿sería usted tan amable de levantarse y demostrar su buena educación y cederle su asiento a la dama en su 8vo mes de embarazo?



El gordo gruño algo y sintió las miradas de reproche de todos los pasajeros a su alrededor, no le quedó más que levantarse y cederle el asiento a la mujer, en el proceso me vio feo, yo le agradecí con mi mejor sonrisa y llegue a mi estación de destino, alcancé a ver que el gordo se desplazaba al otro lado del carro

2 comentarios:

Snad dijo...

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Dr. Monkey Von Monkerstein dijo...

Feliz navidad (hope I spelled that right!) mi amigo!